Testimonio individual de Workshops de Tantra 2017

testimonio-individual

 

Para mi el Workshop de Tantra ha sido el proceso evolutivo interno mas rápido e impresionante que haya vivido jamás.
En enero podría decir que estaba: perdida, muerta, hundida y en agosto puedo decir que me siento: ¡activa, despierta y nueva! Durante los primeros meses sembré una semilla pero sentía tal incertidumbre que pensé que jamás brotaría. Bien sabes que no fue nada fácil para mi, el enfrentarme a mis emociones e historias y que en varios ejercicios me quedé en shock y sentí mucho dolor. Un dolor difícil de describir, un dolor que nace de lo más profundo y que cuando emerge a la superficie se manifiesta como el gran Dios Neptuno de los mares en forma de tormenta. En alguna ocasión pensé que no podría con la situación y me sentí muy frustrada.

Pero algo en mi cambió, no me digas que es lo que fue, porque no lo sé con certeza, tengo la intuición de que fue a raíz de una indagación en el Workshop “El Fin del sufrimiento”, y poco a poco me dejé llevar y pude ir acallando esos monstruos internos que no me dejaban ser yo misma. ¡Digamos que me rendí a la vida! Siempre que me rindo, me suceden cosas maravillosas… De repente me sentía muy valiente, incluso era yo la primera en dar mi opinión después de haber experimentado un ejercicio. Me enfrenté a mis miedos, aunque ya no lo sentía así… y pude explorar en cada uno de los workshops todo lo que nos enseñabas.

Es verdad que siempre me costaba volver a ir al siguiente workshop, el hecho de estar un mes en casa, en mi cueva, no me ayudaba… pero me ponía la manta a la cabeza (como se suele decir) e iba. Creo que cada vez que hacía uno de los ejercicios en clase me hacía mas y mas fuerte, Elma.
Y entonces llegó el retiro. Qué decir, no tenía ningunas ganas de ir, no sería sincera si dijera lo contrario, pero es que no pasé por el mejor de los momentos una semana antes… pero aun así, fui, y ¡que afortunada soy de haber ido! ¡Que experiencia mas alucinante! ¡Que locura de amor!

Durante el workshop fui descubriendo y aprendiendo muchas cosas, pero jamás pensé que viviría lo que viví en el retiro.
Es casi imposible explicarlo con palabras… ¡hay que VIVIRLO! y etiquetarlo con palabras no le haría justicia.

Todos y cada uno de los momentos que pasé allí fueron muy grandes y bellos… desde el despertar, la meditación, el desayuno, la mañana de “ejercicios”, la comida, la tarde “de ejercicios”, la cena, la noche, el dormir…. ¡TODO! y los compañeros… no hubiese sido lo mismo para mi sin los compañeros. ¡¡¡Uffff !!! ¡No me creo que haya pasado por todo lo que pasé!
El estar presente, el respirar, el agradecer a mis pensamientos el tiempo compartido, el recibir, el aceptar, mi corazón, mi mente, mis emociones, mi energía sexual, el ponerse en modo servicio, el no esperar nada a cambio, la honestidad, el intentar no tener expectativas, el sentir, el gritar, el gemir, el moverse, el estar en el cuerpo, el estar en la mente y volver de nuevo al cuerpo, porque no puedo dejar de lado mi mente, ¡forma parte de mi! Es grande y poderosa y gracias a ella estoy donde me encuentro ahora. El sentirme bella, sensual, femenina… libre y alocada, divertida… el reencontrarme con esa esencia… ¡conmigo misma! Pude sentir la energía fluyendo dentro de mi… a través de mi cuerpo: de mis manos, de mi pecho, de mis extremidades, de mi cabeza… eso es de lo mas impresionante y espectacular… Después de cada trance, ver qué se mueve en mi y abrazarlo…

Y tú, Elma: tus palabras, tu sabiduría, tu amor, tu apoyo, tu honestidad… gracias Elma, gracias…

Y la guinda final del pastel fue el último día: compartir con cada uno de los compañeros todo lo vivido con ellos fue… ufffff….madre mía…. fue abrumador, pletórico, maravilloso, inconmensurable… fue de lo mas bonito que he experimentado jamás… Si durante la semana pude sentir en mi esa energía, en ese momento, ¡esa energía danzó a través de cada una de mis células sin parar! Con cada palabra que oía, ya fuera para mi o para otro, podía sentir un amor tan grande que eclosionaba dentro de mí… recibí tanto, tanto amor por parte de los compañeros que no sabía si podría gestionarlo o romperme en mil pedazos de emoción. No me rompí, todos aquellos pedazos rotos que formaban mi cuerpo antes de empezar esta MARAVILLOSA experiencia, fueron encajándose unos con otros como si de un puzzle se tratara, consiguiendo finalmente, que esa semilla que se sembró en los comienzos, BROTARA… Ahora mi misión continua… regándola y cuidándola todos los segundos, minutos, días, semanas, meses, años, décadas, siglos… ¡INFINITAMENTE!

Doy gracias a ese Dios que cuida de mí por ponerte en mi camino… y te doy gracias a ti, por ser su canal y ayudarme
¡Te quiero preciosa!

Sin comentarios

Inicia una conversación

Responder

  • (no será publicado)

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Recuperar password
Escribe tu email.
El sistema te envia un nuevo password a ese email.