Hay dos tipos de hijos, los rebeldes y los leales al clan. Pero ambos tienen el mismo trabajo en común: la necesidad de emanciparse emocionalmente de los padres.

¿Por qué?
Los primeros se pelean con sus padres, les cuesta aceptarlos y necesitan salir en busca de independencia e identidad. Esto puedo despistar ya que la independencia parece ser una emancipación emocional pero no lo es, si hay rechazo detrás, hay dependencia. Todo aquello que rechazas te esclaviza. Así que estos tienen que aprender a amar a sus padres tal y como son con tal de hacer un verdadero proceso de emancipación emocional. Se van para luego volver desde la independencia.

Los segundos son fieles y leales al clan. A veces hasta límites insospechados. Esto les condena a quedarse niños para siempre. Tiene dos efectos: o mitifican a los padres creando una sensación de que todo lo que encuentran fuera no es suficiente, o tanta sobreprotección les deja débiles e inmaduros para enfrentarlos al mundo. Es obvio que estos tienen que partir hacia una vida más personal y menos condicionada, dejando atrás tantas creencias aprendidas y descubriendo las suyas propias.

Os dejo este video de Borja, amigo y director del Máster de desarrollo personal y liderazgo en el que participo desde hace diez años. En él habla de la necesidad de matar a los padres. ¡Como una metáfora, eh! 😉 El trabajo con los padres siempre será clave para tener relaciones que nos funcionen.

ELMA